viernes, 8 de febrero de 2008

LAS BODAS DE BÁVARO

Es oficial. Un Juez de la Junta Central Electoral ha confirmado que en la Región Bávaro – Punta Cana existe una mafia organizada que en complicidad con algunos hoteles de la Zona ha celebrado cientos de ceremonias utilizando jueces falsos para unir “en matrimonio” compradores de sus paquetes turísticos- mayormente ingleses- que incluía bodas oficiales al estilo Las Vegas como parte del precio pagado por el tour.

De que somos creativos, lo somos y mucho. No importa si la imagen del país se afecta, si hay algo de dinero por el medio, nuestros genes de corsarios nos traicionan y violamos la ley con un desenfado tal que espanta. Ahí está la noticia y ahí está la décima. Ojalá a alguien no se le ocurra escribir una opera bufa sobre

LA BODAS DE BÁVARO

Un bello acontecimiento
una boda siempre ha sido
un ritual reconocido
e importante sacramento.
Tiene ese dulce momento
ritos y supersticiones
e importantes tradiciones
siempre que sea oficiado
por personal de un juzgado
no por jueces cimarrones.

En Bávaro se ha sabido
un hotel de lujo ofrece
bodas que con falsos jueces
tienen divorcio incluido.
Si relatos conocidos

aquí hubiesen pasado
la historia hubiese cambiado
y en Caná los contrayentes
y hasta el Fígaro indulgente
estarían amancebados.

Cuando se habla de pagar
no nos gustan los ingleses
prefiriéndolos a veces
si se trata de engañar.
Y si se quieren casar
los blancos no olvidarán
de usar el nuevo refrán
“en Martes nunca te cases
ni hacia Bávaro te embarques

porque allí te estafarán".

Rafael Martínez Céspedes
8 de febrero de 2008.

Noticia Relacionada: Conectarse a

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que tiene que hacer la gente para vivir del trabajo de los demás. Ave María

mimía dijo...

Las décimas son un modo muy especial de crear consciencia de lo que pasa y al mismo tiempo de que queden plasmados esos acontecimientos que muchas veces olvidamos. Además, dicho por esa pluma tan interesante y prolífera como la de Rafael Martínez, lo que queda, queda bien.

Clara Espinosa