viernes, 28 de septiembre de 2018

PELIGROSA CARCAJADA



Debo confesar que ayer fue el primer día cuando tropecé con ese vocablo. Es una palabra larga y hasta difícil de pronunciar. Es extraña y a la vez tan familiar, sobre todo en estos días donde el planeta parece estar más boca arriba que de costumbre.  En mi ignorancia, pensaba que el término era nuevo, pero veo referencias al mismo desde hace ya miles de años. El vocablo a que me refiero tiene 14 letras y  se llama “indiferentismo”.

Según el Diccionario de la Real Academia Española, indiferentismo es un sustantivo masculino definido como “Actitud que mira con indiferencia los sucesos, o no adopta ni combate doctrina alguna, especialmente en materia religiosa”. Claro que si le pasa igual que a mí, una vez uno se sumerge en el significado, el vocablo le parece más bien familiar. De hecho, se da cuenta de que aparte de sucesos o conductas en materia religiosa se extiende al ámbito político, social y personal.

El indiferentismo es tanto una actitud como una especie de enfermedad e igual que el cáncer se va alojando en el cuerpo social de forma subrepticia y finalmente surge cuando ya no se puede hacer nada. Dejemos que sea la sabiduría milenaria de San Agustín quien nos explique mejor como funciona ese fenómeno, cuando dijo:

 “A fuerza de ver todo, se termina por soportarlo todo. A fuerza de soportar todo, se termina por tolerar todo. A fuerza de tolerar todo, se termina por aceptar todo. A fuerza de aceptar todo, ¡se termina por aprobar todo!”

¿No es eso lo que nos ha venido pasando en países como el nuestro con la corrupción y la impunidad generalizada y la desfachatez de los corruptos? ¿No es eso lo que ha venido aceptando el mundo respecto al Cambio Climático, a los Refugiados, a la Explotación Infantil, a la Pobreza Extrema, al Racismo, al Ultranacionalismo entre otros males? 

Por supuesto no todo el mundo está dispuesto a ser indiferente ante todo, a soportarlo todo. Lo demostraron los cientos de  líderes mundiales juntos en la entidad que es la gran herencia que nos dejó el holocausto de la Segunda Guerra Mundial, el organismo creado para defender la multilateralidad y el diálogo entre todos los países,  las Naciones Unidas, cuando el  presidente de la nación más poderosa del planeta les salió con una pavada, los Asambleístas presentes, en vez de llorar, rieron a más poder quizás sin darse cuenta que se trataba de una

PELIGROSA CARCAJADA


Guerras y conflagraciones
son más fácil de evitar
sentándose a dialogar
la Asamblea de naciones
Nos dejó grandes lecciones
la última Guerra Mundial
el gran conflicto global
que acabó con tantas vidas
siendo Naciones Unidas
su legado principal.

Es iluso suponer
y por demás inmaduro
que este mundo es más seguro
que el mundo de aquel ayer
pues un tonto con poder
y un insensible sin par
puede muy bien ordenar
creyendo que es solo un juego
iniciar con furia y fuego
un infierno nuclear

Por eso fue una pavada
en la ONU la reacción
al jefe de gran nación
reír por su payasada
ya que dicha carcajada
hizo al mundo peligrar
ya que a un niño criticar
que puede el  mundo destruir
más que un tema de reír
es razón para llorar.

Rafael Martínez Céspedes
28 de septiembre de 2018


domingo, 16 de septiembre de 2018

Y SIN EMBARGO ESTÁ ARDIENDO


El fenómeno del calentamiento global y sus consecuencias lo puede entender sin mucho esfuerzo cualquier niño de 6 años.

Y hasta un niño de 6 años tiene la conciencia de tomar apenas unos minutos para ver el origen y las consecuencias de ese fenómeno del cual depende la existencia misma de la civilización tal y cual la conocemos. Por favor hacer clic en.


Mientras tanto la Humanidad sigue su loca carrera hacia el desastre. El país más contaminante del planeta, gobernado por dirigentes faltos de madurez, que al parecer sólo ven el dinero, no sólo han cuestionado la existencia misma del Cambio Climático Global, sino que han echado atrás algunas medidas importantes para la mitigación de dicho cambio y países más pequeños se enorgullecen en instalar grandes plantas de carbón.

Mientras tanto la Tierra nos sigue hablando, en un idioma tan claro y elocuente, que todo el mundo entiende sin necesidad de un traductor:  ciclones de intensidades nunca vistas,  fuegos forestales que arrasan y calcinan miles de hectáreas, inundaciones bíblicas que presagian a Noé y sobre todo el sufrimiento humano ya masivo que provocan estos eventos catastróficos.

Quizás por eso, no es tan descabellada la teoría del reputado científico británico James Lovelock quien en su teoría “La Venganza de la Tierra” visualiza el planeta como un sistema autorregulado que mediante esos eventos meteorológicos extremos, que hoy son la nueva normal, nos indica que trata de sacudirse de nuestra especie como un perro de sus pulgas.

Favor hacer clic en:


Mientras esperamos que al planeta lo gobiernen niños mayores de 6 años, parafraseando a Galileo, proclamamos que

Y SIN EMBARGO ESTÁ ARDIENDO

Se hace fácil comprobar
que el globo está más caliente
aunque un rico presidente
por plata quiera negar
Se ha hecho más violento el  mar
trae al clima conmociones
diluvios e inundaciones
que nos advierte la ciencia
son directa consecuencia
de nuestras propias acciones

Especie depredadora
en su afán de consumir
se ha olvidado de vivir
destruyendo donde mora.
Por placer aquí y ahora
aire y aguas contamina
la tierra taladra y mina
por oro negro o dorado
y  de paso el ser malvado
nuestra Tierra toda arruina

Y el buen Globo protestando
crea potentes  ciclones
diluvios e inundaciones
que con fuerza sigue enviando
Aunque el perro está ladrando
no escuchamos su ladrido
pulgas siempre hemos sido
que han vivido en su costado
y de este ser descarriado
quiere verse sacudido

Rafael Martínez Céspedes
16 de septiembre de 2018

martes, 4 de septiembre de 2018

LA LECCIÓN DE JOHN MC CAIN




Como ya lo vienen comprobando muchos cónyuges desvelados, la adicción a las series de Netflix es real y se ha venido convirtiendo en el verdadero opio de las masas.

Tal éxito se debe a la genialidad de los guionistas y productores de las miles de series emitidas por Netflix. Normalmente una serie tiene cientos de episodios, donde - o se introducen cada noche nuevos personajes caracterizados generalmente por su gran astucia o maldad-  o se dan giros dramáticos e inesperados al guión    que dejan al televidente con unas ganas locas de saber el desenlace, el cual encadenan de nuevo al que le sigue, en una versión moderna de “Las Mil y Una Noches”.

Yo puedo atestiguarlo. Se me ocurrió hace algunos años, tener mi primera y última experiencia con Netflix, que fue la popular serie “Breaking Bad”. Para ver el final de la misma tuve que trasnocharme dos noches corridas, razón por la cual juré en ese momento no tocar jamás ese diabólico instrumento.

Sin embargo, continué como siempre siguiendo el devenir de los acontecimientos en Washington, sobre todo a partir de la inesperada y tortuosa aparición del candidato Trump al escenario político en el 2015 y su ejercicio como nuevo presidente norteamericano desde Enero del 2017 a la fecha. 

Créanme, que no hay mucha diferencia con el caso de Netflix: las noticias que vienen a cada hora de Washington rivalizan la más popular de estas series en cuanto a lo aberrante de su contenido. a su  dramatismo y - sobre todo al suspense - por el peligro que representan para el mundo.

Se levanta el telón y aparece Trump declarando a Canadá o a CNN un riesgo para la seguridad de los Estados Unidos o enemigos del pueblo. Tras bambalinas espera inquieto Kim Jon Un,  primero hombrecito cohete, después Distinguido Presidente. Los aliados de Europa y NATO son enemigos, Rusia y Putin los amigotes. Paul Manafort, Gran Estratega, Paul Manafort hoy prisionero. Caen Flynn, Bannon, Cohen. Pone  a Sessions, luego lo insulta. Drama interminable que no puede apagarse como se hace con Netflix. La gente habla, los medios protestan, pero las cosas siguen igual.

Quizás por eso John McCain, el ex piloto capturado en Vietnam y veterano senador, insultado y adversado por Trump decidió convertir su esperado funeral en un mensaje que fue más elocuente que todas las voces que se alzan hoy en día en los Estados Unidos, advirtiendo que el Estado de Derecho está en peligro y que el verdadero papel de un político es colocar el servicio a su país por encima de su Ego y sus intereses personales.

Quizás estas décimas resumen la contraposición total en la figura del héroe Mc Cain con la del controversial presidente.


LA LECCIÓN DE JOHN MCCAIN

Que puede un muerto humillar
a un presumido arrogante
un senador importante
lo acaba de demostrar
Quiso ese héroe recordar
como probado  guerrero
que el país viene primero
sin importar sacrificio
no en el continuo servicio
a la pompa y al dinero

No invitar al Presidente
al vistoso funeral
resultó un hecho especial
que no tiene precedente
hecho que hace muy patente
esa enorme división
que la otrora gran nación
con ello al mundo ha mostrado
mundo que ahora de su lado
tiembla de preocupación

Es que es bueno recordar
como una regla de vida
que una casa dividida
puede el viento derribar
Y en un mundo nuclear
falto de sabiduría
si uno ve toser un día
a un país fuerte y armado
el pobre que esté a su lado
morirá de pulmonía

Rafael Martínez Céspedes
3 de septiembre 2018

viernes, 20 de julio de 2018

COMPADRE: CÓMPRESE UNA CASITA


               COMPADRE, CÓMPRESE UNA CASITA

Esa es la frase final de un chiste cruel, que describe el caso de un amigo que encuentra a otro que había sido desalojado de su vivienda por falta de pago, con todos los trastes de la casa en la acera y su familia llorando alrededor del infeliz. El amigo le da entonces el cruel consejo que encabeza estas líneas: Compadre: Cómprese una Casita!!.

Sin embargo, un consejo parecido  y quizás más cruel, oigo a cada rato cuando un padre le dice a un hijo o  un amigo a otro que es un fumador empedernido: ¡Deja de fumar!!.

Admito con vergüenza,  que yo puedo hablar sobre el tema, pues estuve fumando desde los 15 años por un largo espacio de 20 años. Empecé temprano, como lo hacen cada día millones de adolescentes que como su primera – y casi única- expresión de libertad se unen de forma clandestina a engrosar las ganancias de las grandes corporaciones tabacaleras y posteriormente  a asegurar los  beneficios económicos de la industria que es hoy en día la medicina moderna.

Compadre: ¡Deje de Fumar!! ¡Qué mango! En inglés hay una expresión que describe el acto de alguien liberarse de un problema difícil o casi imposible de resolver que traducido sería “quitarse el mono de las espaldas” (get the monkey off your back) y ese mono – que es el poder adictivo del cigarrillo -  la mayoría de las veces, se agarra con uñas y dientes.

En mi caso, continuando con la metáfora, yo no tenía un mono: tenía un gorila. Yo no era un fumador cualquiera. Era un fumador en cadena de unos largos cigarrillos, sin filtro naturalmente, que encendía para todas las ocasiones: antes y después de un café, con los tragos, antes y después de hacer el amor y en fin no fumaba dormido por la imposibilidad física de hacerlo. De hecho, recuerdo que en mi época de estudiante universitario, me acostaba con la ilusión de ese primer cafecito y ese primer cigarrillo al despertar.

Así las cosas, el cuerpo con su maravillosa capacidad de respuesta, me hablaba de forma elocuente cada día: la tosecita persistente, el silbido que venía de mis pulmones cuando dormía, la gripe – casi enfisema – cada rato que comenzaba con una especie de puñal que me clavaban en el esternón, el aliento pesado y mal oliente del tufo del tabaco. Vicio para gente bruta, me decía sin disimular la pena un médico y gran amigo. 

Por supuesto, que nada odiaba más que esos consejos de intrusos que trataban de cambiar mis hábitos. Soy adulto y nadie tiene derecho a querer gobernar mi vida,  reaccionaba irracional e irresponsablemente.  Claro, que no hay mayor pecado, que uno tratar de engañarse uno mismo y al fin mi instinto de supervivencia decidió tomar control de mi vida. 

Hoy dejo de fumar! decía en la mañana. Sólo que mientras esto proclamaba,  al mismo instante estaba encendiendo un cigarrillo. Probé dejando el café y los tragos al mismo tiempo que a la Diosa Nicotina, pues yo no entendía cómo alguien pudiese beber café o tomarse un trago sin fumar! Menudo razonamiento, abrir al mismo tiempo tres frentes de batalla!!

Leí una vez, una expresión de un ex fumador, cuya recomendación sobre cuál era su técnica para dejar el cigarrillo y contestó: “Se deja de fumar, ¡dejando de fumar!”  Ese consejo,  por supuesto, es una extensión de aquel famoso consejo que Euclides le dio a Alejandro el Grande de que en su escuela no encontraría nada fácil y “que no había un Camino Real hacia la Geometría”.  No hay camino fácil, hacia el aprendizaje de cualquier cosa, llámese vivir, llámese dejar de fumar.

Ese método funciona en algunos casos en otros no, pues definitivamente hay una dependencia fisiológica en el caso que tratamos. Mi método, como cuento más adelante, fue otro.  En mi caso, me aferré al viejo proverbio de que es muy difícil resolver un problema si no se conoce la naturaleza de ese problema, empecé a “acechar” mis hábitos de fumar, estudiar cuando y hasta por qué fumaba y aprovechar cualquier coyuntura en que no pudiese depender del cigarrillo, para vencerlo. 

En primer lugar, observé que en muchas de las actividades sociales en que participaba, duplicaba mi consumo de cigarrillos.  Siguiendo a uno de esos días– un Domingo, sin presión del trabajo u otras fuentes de ansiedad – y saturado por el exceso del día anterior, no me fue difícil pasarlo sin mi consiguiente dosis de nicotina. La prueba real, vendría el día siguiente.

En efecto, lo primero que hice en la mañana, como de costumbre, fue tomar mi esperado café. Empecé a salivar, pues el hábito y la dependencia empezaron a gritar desesperadamente. No les hice caso y me enfrasqué en una actividad febril que duró desde temprano en la mañana hasta muy tarde en la noche. Durante el día, peleé con mis compañeros en el trabajo (el gorila enfurecido no quería que lo molestaran). En la tarde entré en un cine y estuve en la consabida tanda de 5.30 a 8.30 y de 8.30 a 10.30 en otro.  Me acosté satisfecho, pues había sido el primer día en muchos años, donde había estado sin fumar. Aleluya!

El resto de la semana siguió un patrón similar, pero al final de la misma algo milagroso empezó a ocurrir. Empecé por ejemplo a respirar aire puro por primera vez en largo tiempo. Empecé a descubrir con placer el verdadero sabor del café o de un trago social sin nubes de un humo que intoxica.  Las comidas sabían mejor, en fin empecé a experimentar lo que fue la clave de mi independencia y que sólo un fumador puede  saber: Eureka: que no fumar me daba más placer que fumar. 

Aunque casi todos conocemos ya los efectos devastadores del tabaco en la salud de los humanos – cánceres de todo tipo, bronquitis crónica, enfisema, asma y todo tipo de obstrucción pulmonar – soy del parecer que el énfasis en la motivación para abandonar el tabaco, debía hacerse no tanto sobre los aspectos negativos – porque de alguna manera parece que sub conscientemente buscamos hacernos daños nosotros mismos – si no – como descubrí yo – de que fumar da al fin de cuentas más placer que fumar.

Un caso que merece un comentario aparte, fue mi experiencia con un amigo español a quien acompañé en unas gestiones comerciales en un banco local. En el curso de la entrevista que duró menos de 45 minutos, tuvo que pedir permiso 4 veces para salir a la calle a fumarse un cigarrillo. Conociendo la psiquis de los fumadores impenitentes no quise señalarle su fatídico rumbo.  No quería decirle al compadre desahuciado de su vivienda, que se comprara una casita.

Sin embargo, un año más tarde, nos tocó repetir la experiencia y comprobé con agrado que el amigo había dejado de fumar y esta vez no pude aguantar la curiosidad. Me contó que de vuelta a su patria, había tenido una sesión de una hora con un médico especialista quien lo hipnotizó y al cabo de una hora salió odiando el cigarrillo. Me dio sus coordenadas y se las paso a quien le interese:

                  Dr. Jesús Pérez 011 34 96 361812

Recientemente me ayudé con Google y veo que aparecen ciertas informaciones sobre el Uso de la Hipnosis para Dejar de Fumar que debía quizás ser investigado por quienes les interese la liberación. Aparte de la experiencia del amigo español, no conozco realmente ese sistema, pero de todos modos les copio más abajo un par de enlaces:

https://www.estrelladigital.es/articulo/salud-y-bienestar/hipnosis-ganar-salud/20150429144406237835.html

http://www.rtve.es/noticias/20100606/se-puede-dejar-fumar-hipnosis/332523.shtml

Fue tanta mi alegría, cuando al fin pude desprenderme del odioso hábito, que ya libre algunas veces soñaba que estaba fumando pero  despertaba feliz al comprobar que solo había sido una pesadilla. 

Si estas reflexiones, resultan algo largas y pesadas, más largo y pesado se hace el camino de la vida de los fumadores y de quienes le rodean. Ojalá que le sirvan a uno de esos infelices mortales.

Rafael Martínez Céspedes
20 de julio de 2018

miércoles, 11 de julio de 2018

TRIUNFÓ LA VIDA EN TAILANDIA


Me comentaba un amigo en estos días, en referencia al episodio que mantuvo al mundo en vilo, el caso de los doces mozalbetes tailandeses y su entrenador, que habían quedado atrapados en una tortuosa cueva en las montañas, que ese caso le recordaba a lo acontecido en Chile en el 2010, donde 33 mineros quedaron igualmente atrapados e igual que los niños, salvados.

Le recordé la solidaridad que mostró el mundo con Chile y sus mineros y que a tal efecto había escrito una nota que puede verse en:


Igual solidaridad que con los mineros chilenos, mostró el planeta con los pequeños de Tailandia, donde hasta los ateos se pusieron en oración apostando por la vida de esos inocentes. 

De modo sarcástico, me comentó mi amigo – viendo el caótico estado en que se encuentra el globo entero- que no estaría mal que la Tierra se tragara gente de forma más frecuente, para ver si dejamos esa adicción letal a la guerra, a esa búsqueda insaciable tras los intereses materiales y en su lugar nos hacemos un poco más sensibles a la falta de equidad  y justicia que gobierna nuestro mundo, causa y efecto de los dos primeros.

Claro que son sueños y quimeras de un aspirante a poeta. Mientras tanto, regocijémonos por esas 13 vidas salvadas, porque al fin de cuentas

TRIUNFÓ LA VIDA EN TAILANDIA

Debe la Tierra tragar
a un mozalbete o minero
para que ya el mundo entero
se detenga para orar
De nuevo vuelvo a pensar
que en prisiones se tortura
que la guerra aún perdura
con su muerte y destrucción
y arribo a la conclusión
que el mundo no tiene cura.

Pero en Tailandia la vida
triunfó junto a la esperanza
y la Muerte con su lanza
esta vez cayó vencida.
Si esta Humanidad perdida
pudiera reflexionar
que no es preciso esperar
que la Tierra a alguien se coma
para en el llano y la loma
juntos la Paz alcanzar.

Pero son quimeras, sueños
de un aprendiz de poeta
pues sabemos que el planeta
tiene muy contados dueños
Y hoy ya salvos los pequeños
gozarán de buen cuidado
y los ricos por su lado
pelearán por intereses
seguros que en pocos meses
otra guerra habrá estallado.

Rafael Martínez Céspedes
11 de julio de 2018

miércoles, 30 de mayo de 2018

NO SABEN GUARDAR LAS PLUMAS


Esta mañana sentí la curiosidad de hurgar en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, en busca de una palabra que pudiese describir la cualidad que combinara la impunidad con la desfachatez.

Impunidad por ejemplo es según la RAE, la cualidad de impune, que a su vez es “algo que queda sin castigo”, un hecho que observamos históricamente y de forma tan frecuente en este país, que la aprendemos casi por ósmosis.  Un ejemplo práctico sería “el ex funcionario Fulano de Tal, está acusado de haber recibido sobornos durante sus funciones por US$100  millones de dólares, pero el Tribunal que lo juzga archivó el caso.

Desfachatez, por su parte no es una expresión tan vieja, pero muy practicada en los últimos años, nos dicen que es “desvergüenza, atrevimiento, insolencia, falta de respeto”. Aquí de nuevo un ejemplo práctico sería: “Sí: me robé US$100 millones y ¿qué?

Claro que su forma de decir ¿y qué? no es tan directo pero sí lo es su estilo de vida. De repente adquiere apartamentos en torres de precios millonarios, viaja con su familia a esquiar a un resort de montaña, adquiere vehículos ingleses de precios astronómicos, en algunos casos aviones o helicópteros y por supuesto instala una sucursal con mega diva incluida. 

En el Santiago rural de mi infancia, generalmente los vecinos criaban pollos que luego sacrificaban para su sustento y cada quien conocía el color de las plumas de sus aves. Por eso, si algún pollo se aventuraba a cruzar a un patio ajeno, corría el riesgo de ser atrapado por un vecino deshonesto que debía deshacerse prudentemente, del plumaje incriminador.  

De ahí la famosa anécdota  atribuida  a Lilis y a un funcionario suyo quien con un magro sueldo como Director de Aduanas le ofreció en su casa una cena a todo lujo, le aconsejó el Presidente: “Compadre, cómase el pollo, pero no se olvide de esconder bien las plumas”.

Quienes practican la corrupción – tanto en el ámbito público como en el privado – pues casi nunca hay una sin la otra, por la desfachatez que exhiben al mostrar tantos bienes mal habidos, definitivamente

NO SABEN GUARDAR LAS PLUMAS

Hoy finamente empacado
el pollo que nos comemos
casi listo siempre vemos
en limpio súper mercado
Pero en el siglo pasado
era este país rural
y de forma artesanal
el pollo se preparaba
y mucho trabajo pasaba
el dueño y el animal

Cada quien en patio criaba
su pollo y llegado un día
el cuello le retorcía
y al infeliz desplumaba
Pero se recomendaba
si el pollo es de otro criador
olvidarse del candor
mucha discreción tener
y con cuidado esconder
el plumaje delator

Esta profunda lección
pocos la han asimilado
cuando roban al Estado
y practican corrupción
En pública ostentación
lujo y placer son sus metas
olvidan que con chancletas
prestaron su juramento
pero en el peor momento
a prisión van en yipetas

Rafael Martínez Céspedes
29 de mayo de 2018

domingo, 27 de mayo de 2018

PREMIO NOBEL DE LA GUERRA

Como todos los frutos de la tecnología, que en su origen tienen casi siempre fines pacíficos, hasta que se descubre un mortífero poder destructivo para uso militar, la dinamita inventada por Alfred Nobel no fue una excepción.

Por eso, como nos contaban desde que éramos párvulos en la escuela, el señor Nobel dejó establecido que a su muerte, perseguido por un gran sentimiento de culpa, dispuso que con su inmensa fortuna se constituyera  “un fondo cuyo interés se distribuirá anualmente como recompensa a los que, durante el año anterior, hubieran prestado a la humanidad los mayores servicios”. 

Según el testamento del señor Nobel los premios distinguirían las contribuciones en Física, Química, Literatura y Medicina y “la quinta parte a quien haya laborado más y mejor en la obra de la fraternidad de los pueblos, a favor de la supresión o reducción de los ejércitos permanentes, y en pro de la formación y propagación de Congresos de la Paz”.

Aunque los Nobel, constituyen sin lugar a dudas, los premios más prestigiosos de la Humanidad, también se han prestado a situaciones no dignas de la voluntad de su creador. Por ejemplo, en Brasil el distinguido Nobel de la Paz, don Alfredo Pérez Esquivel, al ser impedido de ver al prisionero Lula da Silva, prometió que solicitaría el codiciado trofeo de la Paz para el encarcelado ex presidente brasileño, acusado de corrupción.

Y una situación rayando casi en lo surreal, fue la manifestación convocada por el controversial presidente de los Estados Unidos, donde los participantes voceaban “Nobel, Nobel, Nobel” pidiendo que el trofeo de la Paz fuese otorgado al rubio mandatario por sus esfuerzos en resolver la crisis norcoreana, un caso cuya definición en el momento de escribir estas líneas, está aún en el tapete. 

Es que al parecer don Alfredo Nobel no tomó en cuenta el viejo proverbio de “que los títulos y galardones son los instrumentos que usa el demonio para dividir a los hombres”. Y mientras estos luchan por obtener distinciones, el resto de la humanidad languidece en su lucha permanente y tortuosa de obtener el sustento.  Ante la aparente imposibilidad pacífica de lograrlo, un chusco ha sugerido, que en vez de un Nobel de Paz, se otorgue

PREMIO NOBEL DE LA GUERRA

Para aliviar su conciencia
por su letal invención
creó Nobel premiación
para honrar cultura y ciencia
Fue este un gesto de inocencia
pues títulos y galardones
son del Diablo invenciones
un culto a la vanidad
de esta loca Humanidad
que ama vanas distinciones.

Y en Brasil han ofendido
a un Nobel muy afamado
pues ver a Lula encerrado
una jueza le ha prohibido
quien declaró compungido
que elevará petición
que el famoso galardón
por esa afrenta insolente
se otorgue al ex presidente
que acusan de corrupción.

Y un hombre controversial
convertido en presidente
le dio al premio de repente
un toque bien surreal
y en algarabía total
una multitud pedía
que a ese hombre en aquel día
dieran Nobel de la Paz
por un caso que además
no era un hecho todavía.

Mientras se escucha el fragor
por premios y distinciones
aún padecen mil millones
hambre, miseria y dolor
Si no se escucha el clamor
de los pobres de esta tierra
a Oslo desde la sierra
se hace una propuesta audaz
en vez de Nobel de Paz
den un Nobel de la Guerra.

Rafael Martínez Cespedes
27 de mayo de 2018