Columna tipo periódico digital dedicada a publicar décimas y comentarios de Rafael Martínez Céspedes sobre la situación política y social de la República Dominicana en particular y de la América Latina en general.
“When I was a boy of 14, my father was so ignorant I could hardly stand to have the old man around. But when I got to be 21, I was astonished at how much the old man had learned in seven years.”
― Mark Twain
Sucedió el viernes 15 de marzo del 2019 y así comienza
su reseña el diario español “El País”. “De
Sidney a Copenhague. De Londres a Berlín. De Roma a Hong Kong. Y, también, de
Madrid a Barcelona pasando por Valencia o Sevilla. La protesta de los
estudiantes contra la inacción de los Gobiernos frente al cambio climático se
ha convertido este viernes en algo tan global como el calentamiento”. Más de
1,000 manifestaciones de jóvenes, en más de 90 países hablan por si mismas.
Mientras tanto en la sede del Gobierno más poderoso del mundo, su
ocupante no sólo sigue tildando como una farsa, un montaje (hoax), el hecho
científicamente demostrado del Calentamiento Global causado por los efectos de
nuestra especie sobre el planeta, sino que promueve el uso del carbon y otros combustibles fósiles.
Parece que vivimos en un mundo al revés en comparación con aquel donde la
edad era sinónimo de experiencia y sabiduría. Me viene a la mente la cita
memorable de Mark Twain que decía que cuando era un mozalbete de 14
años pensaba que su padre era un cretino, pero que a los 21 se sorprendió de lo
mucho que había aprendido el viejo en 7 años.
Como se ve las cosas no son ya así. Los gobernantes del mundo se
mantienen atados – por intereses económicos y políticos - al modelo de los
combustibles fósiles y con ello llevando el planeta a su destrucción
inevitable, mientras los jóvenes inexpertos son quienes se lanzan a la calle a
denunciar que su futuro arde con el carbón que sus dirigentes adultos se niegan
a abandonar.
Por eso, se nos ocurre preguntar:
Lo Sabe Un Niño De Teta Y No Quien Tiene El Timón?
Es proverbial el hecho de que los dominicanos --entiéndase de cualquier nivel cultural, social, o económico - aborrecemos pronunciar la fatídica frase «Yo no sé».
Haga usted la prueba: pregúntele a un ciudadano de a pie, como llegar a Broadway con la 42 e iniciará de inmediato y eso sí, de forma muy cortés, a dar una serie de instrucciones al efecto:” llegue al semáforo de la 27, siga hasta la Churchill y después pregunté ahí...”
Creo que la tapa al pomo la puso una curiosa encuesta que hizo un joven presentador de la televisión, quien salió a la calle a preguntar a humildes ciudadanos si conocían la noticia sobre la extinción del árbol genealógico, cuando se habían enterado y que clase de madera o frutas producía esa importante “especie vegetal”.
Claro está, la sarta de disparates no se hizo esperar: que si se enteró hace 6 meses, que si lo vio en el Canal 2, que si daba mangos, flores, variadas, que si cortado no daba para carbón porque hasta producía pino tratado. Vea el video usted mismo:
Por supuesto, la reacción inicial fue de risa y de sorpresa, aunque al final del día, cambió entre los más sensibles a un sentimiento de pena y tristeza. Es que no es fácil permanecer indiferente ante la ignorancia transmitida ya casi genéticamente por generaciones descuidadas de recibir la educación elemental de parte de casi todos los gobernantes que han ejercido el Poder desde Colón hasta nuestros días, que prefieren disfrutar la “dolce vita”, en lugar de cumplir con la sagrada obligación de servir a sus conciudadanos.
Quizás por eso no puedo evitar decir, sobre el connotado árbol:
En
relación a la última entrada en este blog, Oración por Venezuelaun amigo profesor distinguido de una universidad norte americana me escribe lo siguiente:
«Querido
Rafael: En mi humilde opinion no creo que el problema mas importante de
Venezuela es el petróleo. A mi parecer el problema principal es la corrupcion e
ineptitud de sus lideres "socialistas". Me refiero a Chavez y Maduro.
Ellos y sus complices son los que arruinaron una nación que estaba progresando
antes de ellos"
A lo
cual yo repliqué:
«Estimado
amigo:
Gracias
por tus amables comentarios. Creo que estamos fundamentalmente de acuerdo, pero
el tema requiere profundizar más en las raíces de la dolorosa situación de Venezuela.
A
mi, igual que a ti, Venezuela y su
gente me duelen en el alma. Durante mis años
de estudiante en New York y
posteriormente en mis estudios de post grado
mis mejores amigos y compañeros fueron venezolanos.
Ya en
Santiago en mi calidad de Decano de Ingeniería de la Ucamaima visité en el 1967
varias universidades en Caracas y el Oriente de Venezuela.
En
posteriores visitas en el período 1972 al 2000, unas veces como turista y otras
en asuntos relacionados con mi profesión, estuve en diferentes lugares de su
geografía tanto en Caracas como otros diversos lugares: he cruzado el Orinoco
en chalana, volé hasta Puerto Ordaz contemplando las inmensas riquezas hídricas y minerales
del país, he visitado extensos pinares
propiedad del Gobierno.y hasta estuve presente en el fallido Golpe de Estado de
Hugo Chávez contra el gobierno constitucional.
Cuando
la visité por primera vez hace ya medio siglo, Caracas era un verdadero jardín,
con apenas algunos ranchos (favelas) salpicando el panorama. Sin embargo a
medida que fue transcurriendo el tiempo, los ranchos se fueron multiplicando a
tal punto que en mi última visita los excrementos humanos se desparramaban a la
entrada de los túneles.
En mi
conversación con mis huéspedes, algunas veces en sus lujosas residencias, otras
en sus exquisitos Clubes privados, les advertía del peligro que representaba
esa brecha social y el despilfarro y mal uso de los ingresos del petróleo. Yo
bromeaba diciéndoles que ellos estaban cambiando petróleo por Etiqueta Negra de
Johnny Walker.
Hablando
de corrupción, en uno de mis últimos viajes estaba en el tapete un caso del
sobre precio de la repotenciación de una fragata y se hablaba de un monto de US$2000
millones de dólares.
Esa es la razón mi querido amigo, por la que parece obvio que ese ambiente fue el caldo de cultivo donde
se incubó el chavismo, un populismo
desastroso como todos los regímenes socialistas desde el punto de vista
económico, pero un éxito desde el punto de vista político porque empodera las
masas con los recursos del Estado, pero estas, una vez que saborean el poder lo agarran y no lo sueltan.
Esos fueron desafortunadmente, los polvos que
trajeron los lodos donde resbala la sociedad venezolana hoy en día.
Por
eso es que insisto en que esa maraña, sólo Dios la puede desatar.
Espero
que mis comentarios aclaren un poco más mi visión y posición sobre el drama del
gran país de Bolívar.
Ojalá
que los dominicanos - que pienso vamos en el mismo camino que la Venezuela pre
chavista -nos veamos en ese espejo y enderecemos lo que está torcido de nuestro rumbo.
Quiero empezar esta nota con la definición que nos
trae la RAE del adjetivo "complicado" dos de cuyas acepciones son: 1)enmarañado, de difícilcomprensióny 2) compuesto de gran número de piezas.
Me he permitido asimismo una licencia para describir
los grados superlativos de una situación complicada diciendo que puede ser muy complicada, complicadísima y en su grado
extremo el caso que describe la situación que vive hoy en día la hermana
república de Venezuela.
Es justamente en esa maraña de actores e intereses
donde reside el verdadero peligro, pues como siempre los actores que
intervienen van a querer aplicar una solución simple a un problema extremadamente
complejo.
Los ejemplos de Siria, Iraq y La Primavera Arabe creo
resultan suficientes para prever el potencial escenario de lo que podría venir si
la situación no se maneja con sabiduría: la destrucción de un país y la
desestabilización de toda una región.
«Muchos cocineros dañan la sopa» dice un adagio
popular y en el caldo venezolano hay demasiados ingredientes y cocineros alrededor del caldero que son las inmensas reservas venezolanas de petróleo el regalo envenenado de la naturaleza a nuestro querido vecino sudamericano, las
enormes deudas sociales acumuladas por todos los gobiernos que han manejado de
forma inepta o corrupta la riqueza del país- el proverbial "oro negro"- y los consiguientes compromisos económicos
y políticos contraídos con Estados foráneos: Estados Unidos, Rusia, China,
Cuba y la Unión Europea, naciones cuyo
objetivo primero es y seguirá siendo su interés nacional. Para complicar aún
más las cosas dos cocineros contienden al mismo tiempo por el puesto de ser el Chef encargado
exclusivo de preparar el cocido, difícil tarea en un país donde tradicionalmente nunca han cabido dos cangrejos machos en la misma cueva.
Es por eso que yo, sabiendo que recalentar esa sopa
puede despedir un gran olor a metralla, desde mi lejano rincón del Caribe, me
limito a elevar al cielo una
Fue
apenas un corto intercambio entre dos viejos amigos. El uno era un pastor o
diácono de una iglesia evangélica, el otro un economista agnóstico.
El agnóstico
decía que le era imposible aceptar como ciertos algunos hechos redactados en la
Biblia que según él le parecía más bien simbólicos y sin ninguna base
científica. El pastor le contestó que el problema consistía en que los
instrumentos de que dispone hoy en día la Ciencia no le permiten explicar aun esos
hechos.
Yo por
mi parte, que no gusto de emitir opiniones sobre temas que no domino, me limité
a escucharlos y a reflexionar sobre ese eterno debate entre la Fe y la Razón
que tantas vidas le ha cobrado al género humano. De vuelta a casa, quise
indagar un poco sobre el controversial asunto y como se estila en estos días
recurrí, por supuesto, a Google. He aquí algunas definiciones básicas:
“La fe
y razón son dos formas de convicción que subsisten con más o menos grado de
conflicto, o de compatibilidad. La fe definida como fundamento en una creencia,
como una convicción que aproxima el objeto de fe a la idea del mito, mientras
que la razón se fundamenta en la evidencia”.
Los
fundamentalistas de ambos bandos, han sido- y siguen siendo - los protagonistas
de las grandes batallas. La Iglesia Católica testigo de excepción de las mismas
y actuando siempre más como institución política que como centro espiritual, ha
tratado de conciliar esas diferencias. Por ejemplo, el Papa Juan Pablo II en
una de sus encíclicas declaró: «la fe y la razón (fides et ratio) son como
las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación
de la verdad» y ha acompañado esas declaraciones apoyando los trabajos
de sacerdotes católicos que son a la vez connotados científicos quienes
difunden la idea - condenada por los fundamentalistas cristianos – de que Dios
otorgó inteligencia a los elementos para que confirmen el proceso evolucionario
predicho por Darwin.
Mientras
tanto, yo que no entiendo mucho de estas disquisiciones filosóficas, me limité
a cantarle algo al complicado tema preguntando: