

Columna tipo periódico digital dedicada a publicar décimas y comentarios de Rafael Martínez Céspedes sobre la situación política y social de la República Dominicana en particular y de la América Latina en general.




La Historia está llena de rebeliones populares surgidas contra el Poder reinante cuando este ha querido imponer medidas impositivas en momentos inoportunos y sin contar con la voluntad del pueblo. Una bien conocida revuelta en contra de impuestos establecidos sin consulta o representación, fue la famosa “Boston Tea Party”, evento preludio de la Guerra de independencia de los Estados Unidos llevada a cabo por colonos americanos contra el Gobierno Británico que arrojaron al mar el cargamento de té de unos barcos, como protesta a tributos impuestos por el gobierno sin la anuencia de los representados.
La propia Revolución Francesa, aparte de los factores políticos tuvo su origen también contra el establecimiento de impuestos que afectaron a los menos privilegiados. Hablando de los orígenes económicos de aquel cataclismo social, copiamos de Wikipedia lo siguiente: “Desde el punto de vista económico, la inmanejable deuda del Estado fue exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados, no tenían obligación de pagar, pero que sí oprimía al resto de la sociedad. ” Más cerca de nuestro calendario, muchos recuerdan todavía con horror la poblada que se formó en este país en el 1984, cuando el Gobierno de entonces obedeciendo las órdenes del Fondo Monetario Internacional realizó unos “ajustes” que rebosaron la copa del pueblo quien aportó en esa ocasión cerca de 200 muertos.
Dicho todo esto, hablemos ahora del llamado “paquetazo” el nombre con que ha bautizado el pueblo, a un conjunto de medidas de tipo fiscal, una exigencia del Fondo Monetario al Gobierno de la República Dominicana para que este nivele su Presupuesto, no reduciendo sus gastos, sino con entradas adicionales de parte de todos los contribuyentes, ya acogotados por los impuestos existentes y un aumento en el costo de la vida que se lleva de su boca, lo poco que están comiendo. El “paquetazo” ha generado un movimiento de repudio que abarca casi todas las clases sociales del país. Al Gobierno, muchos aconsejan que baje los gastos públicos y que posponga algunos de sus llamados “mega proyectos” los cuales han endeudado al país hasta niveles insostenibles.
La sabiduría popular ha consagrado como proverbio la expresión “que después de un gustazo, viene el trancazo” para describir las consecuencias que tenemos que afrontar, después de disfrutar de algún placer en exceso. El Gobierno de este país se ha dado tremendo “gustazo” aumentando el gasto público a cifras astronómicas, con una nómina que según los entendidos sobrepasa el medio millón de empleados, funcionarios y “clientes” y en invertir en obras faraónicas, en momentos en que Europa y los Estados Unidos están viviendo momentos de crisis económica, con un crecimiento pírrico y niveles de desempleo nunca vistos en su historia reciente.
Lo único es que el trancazo de los excesos de su gobierno, lo tendrán que pagar de nuevo los infelices contribuyentes que como siempre verán estrecharse sus ya escuálidas canastas. Recordemos a todos los actores de este proceso- particularmente el Gobierno, el Fondo Monetario Internacional, los empresarios y banqueros- que deben aportar su cuota de sensibilidad, de sabiduría y de prudencia para manejar este asunto del paquetazo. No repitamos el 1984, donde casi dos centenares de proletarios fueron

Hurgando en el Internet, después de la fracasada (¿¿???) predicción del pastor norteamericano Harold Camping, octogenario ingeniero, quien anunció el fin del mundo para el 21 de mayo de 2011, he encontrado un interesante análisis publicado antes de este evento – en Diciembre del 2009 por el escritor Howard Bloom en la prestigiosa revista “Psychology Today” (http://www.psychologytoday.com/blog/the-genius-the-beast/200912/why-the-world-will-end-in-2012 y titulado “Why The World Will End In 2012 - Is Catastrophe In Your Brain? (Razón por la que el Mundo se Acabará en el 2012 - ¿Se Encuentra la Catástrofe en el Cerebro de Usted?
Bloom autor de dos controversiales obras , The Lucifer Principle: A Scientific Expedition Into the Forces of History (El Principio de Lucifer: Una Expedición Científica a Las Fuerzas de la Historia) y The Genius of the Beast: A Radical Re-Vision of Capitalism (El Genio de la Bestia: Una Radical Nueva Visión del Capitalismo), señala en el artículo de Psychology Today, que la visión apocalíptica del fin del mundo, ha estado presente en cada etapa de la civilización humana y abarca todas las religiones: Desde el Armagedón o Batalla Campal entre las fuerzas del Bien y del Mal en el Monte judío, el Apocalipsis de Juan y el Rapto descrito en el Libro de Revelaciones de la Biblia, las profecías anunciadas por los fundadores de los Testigos de Jehová y de los Adventistas del Séptimo Día – las cuales pese a no haberse cumplido – no han impedido que el número de fieles de estas dos denominaciones cristianas cuente con alrededor de 20 millones de fieles cada una.
NO LLEGÓ EL JUICIO FINAL


Quizás conociendo lo peligroso del Poder, tanto en lo que afecta el comportamiento de los seres humanos que lo alcanzan y lo ejercen, tanto como por los ataques que vienen de quienes envidian y aspiran a ese mismo Poder, nos narra la Biblia que, Salomón, habiendo heredado muy joven el reino de su padre David, pidió así a su Dios Jehová: “Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo". (1)
Esta gran sabiduría de Salomón, se refleja en otro libro del Viejo Testamento, el Eclesiastés cuyo autoría se le atribuye, donde el sabio nos enseña “cómo afrontar la vida, ya que nada en ella es seguro excepto la muerte, reflexiona sobre la fugacidad de los placeres, la incertidumbre que rodea al saber humano, la futilidad de los esfuerzos y bienes de los hombres, la caducidad de todo lo humano y las injusticias de la vida.” (2)
Hacemos este bíblico introito antes de comentar sobre el caso que es la comidilla de toda la prensa mundial: La estrepitosa caída del banquero de naciones, del poderoso Director del Fondo Monetario Internacional y casi hasta hoy, proyectado virtual ganador de las elecciones Presidenciales de Francia en 2012, el señor Dominique Strauss-Kahn. En una extraña madeja de circunstancias el señor Strauss, terminó el pasado fin de semana, enredado en una acusación de ataque sexual por una empleada del lujoso hotel donde se hospedaba en Manhattan y encerrado sin fianza en una prisión de alta seguridad en la infame prisión Rikers de New York.
Hundido en el descrédito, sepultado por sus acciones o las de sus enemigos, no tenemos elementos para juzgar la culpabilidad o no del señor Strauss, o si su desgracia ha nacido de una conspiración en su contra. No buscamos decidir si se trata de un caso de “igualdad ante la ley” como alegan unos o más bien un caso de “destrucción deliberada” como sostienen sus defensores.
La lección más importante que pudiésemos extraer del desagradable incidente es meditar sobre las lecciones bíblicas comentadas sobre la incertidumbre de la existencia humana. Entender por qué el sabio nos invita a disfrutar las pequeñas alegrías de este mundo, que son regalo indiscutible de Dios. Comprender, pues no sabemos cuándo llegará nuestro turno, que la injusticia domina siempre todo lo humano, y tenemos que estar preparados para aceptar con serenidad las desgracias y la adversidad – pasajeras también al fin de cuentas – e igual que Salomón pedir siempre a Dios que más que honores y riquezas, nos dé algo de sabiduría, porque como sentenció el gran sabio, en este valle de lágrimas: “Vanidad de vanidades,
(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Salom%C3%B3n


Muy extraño resulta a veces el origen de las palabras. Por ejemplo, el vocablo Panfleto que según la Real Academia Española es un “libelo difamatorio”, viene del inglés de una obra teatral del siglo XII “Pamphilus Seu de Amore” de gran éxito en el Medioevo. Para mencionarla la gente se limitaba a decir PANFLET término que se conservó en adelante para toda obra de tono satírico como la mencionada. En la actualidad, es en forma de panfleto que intelectuales europeos están escribiendo su protesta frente a las desigualdades creadas por la economía neoliberal de mercado y a la forma en que los gobiernos, después de la escandalosa e inmoral burbuja hipotecaria, han financiado los déficits de la banca privada, deuda de trillones que deberán cubrir varias de las generaciones venideras de todos los países.
El último de estos panfletos lo firma un grupo que encabeza José Luis Sampedro – intelectual y economista español contestatario titulado “Reacciona”, entre cuyos miembros se encuentran otros intelectuales españoles de igual talla como lo son Federico Mayor Zaragoza y el juez Baltasar Garzón. "Son caminos”, indica el prólogo de “Reacciona” para canalizar el descontento y desconcierto que la crisis de un sistema, a escala global y local, vierte sobre la sociedad, capaz, por fin, de movilizarse.
Oigamos algo del pensamiento de Federico Mayor Zaragoza, Ex Secretario General de la Unesco: “Confío en el despertar de un poder ciudadano, de una sociedad civil que rechace el papel de observadora y pase a la acción, reclamando otra relación con los mercados y una visión más amplia, que trascienda el minúsculo grupo de países prósperos y apueste por la ciudadanía global. Da vergüenza saber que más de 60.000 personas mueren de hambre cada día y que millones de seres humanos no tienen acceso al agua.. Es casi un delito de complicidad lo que está pasando".
“Todo esto era previsible desde los 80, cuando el mercado sustituyó a los valores democráticos por los que luchamos: la justicia social, la solidaridad, la igualdad. Reagan y Thatcher obviaron las Naciones Unidas y crearon el G-6, luego el G-7, el G-8, ahora el G-20. Y llegó la crisis de los Lehman Brothers y se apostó una vez más por la máxima de más mercado. Les rescatamos con dinero público y, una vez rescatados vienen y nos dicen que hay que hacer ajustes. ¿Pero qué es eso, si nosotros nos hemos empobrecido para salvarles a ustedes?
La juventud mundial también se ha indignado y reacciona. A través de las redes sociales de Facebook y Twitter, pléyades de jóvenes desempleados o viviendo del subempleo se agrupan en organizaciones como “juventud sin futuro”, los “mileuristas” en Europa y en otros países, pidiendo a sus gobiernos respuestas, porque insisten que los banqueros
Referencias:
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Sampedro/indigna/reacciona/elpepicul/20110403elpepicul_3/Tes
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/10/galicia/1291984468.html


A muchos le sorprende el hecho de que fuese una joven inglesa de 18 años,Mary W. Shelley, la creadora en 1818 de la primera novela de ciencia ficción del mundo moderno: “Frankenstein o el moderno Prometeo”. La obra que todos conocemos por su popularidad y por haberse llevado a la pantalla cinematográfica en diversos períodos, trata sobre un científico Victor Frankenstein, quien, obsesionado con la utilización de la ciencia moderna, decide utilizar sus conocimientos para dar vida a tejidos inanimados.
El monstruo creado por el novel científico – inapropiadamente llamado por el público como Frankenstein, en vez de la “criatura” o la “cosa” como lo llamó Mary Shelley- de aspecto horrible y de un tamaño y fuerza enormes, empieza a independizarse y a cometer asesinatos que comprometen y afectan a su “amo” Victor Frankenstein. Al final de la historia, cuando el monstruo conmina a su creador a realizar actos, los cuales este último rechaza, el monstruo le ordena perentoriamente. “ Tú eres mi Creador, pero Yo soy tu Amo. ¡Obedéceme!.
Durante la Guerra Fría, cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética se disputaban la hegemonía del mundo, esta última invadió Afganistán (1979 1989) siendo enfrentada por patriotas fundamentalistas islámicos llamados muyahidines apoyados por los Estados Unidos, cuya agencia de inteligencia o CIA fue la responsable de entrenar estos guerreros improvisados en el arte del sabotaje, la subversión y la guerra de guerrillas. Uno de estos jóvenes era por supuesto el millonario saudita Usama Bin Laden. Posteriormente a la salida de los rusos del país, Bin Laden se declaró enemigo de los Estados Unidos a quienes llamaba “los más grandes terroristas del planeta”, fundó el grupo “Al Qaeda” y confesó y reivindicó importantes atentados terroristas entre los cuales se encuentran los ataques a las embajadas de EUA en Kenia y Tanzania el 7 de agosto de 1982 y en particular los atentados del 11 de septiembre del 2001 al World Trade Center y al Pentágono, lo que provocó dos grandes invasiones de parte de los americanos a Afganistán e Iraq y la búsqueda durante una década deBin Laden, hasta su muerte reciente por un cuerpo militar élite estadounidense hace una semana.
Es increíble el paralelismo de la moraleja en ambas historias, casi las dos de ficción. Los experimentos de Victor Frankenstein representan la búsqueda “del poder divino que significa la creación de la vida y la rebelión de la criatura contra su creador, un mensaje del castigo que nace del uso irresponsable de la tecnología”. En el caso de los Estados Unidos las consecuencias que acarrea la búsqueda del control político y económico de los países del tercer mundo y las consecuencias que trae el entrenamiento de su gente en las malas artes de la mentira, la extorsión y el asesinato. Bin Laden, el Frankenstein de los Estados Unidos les devolvió, da pena decirlo, a los americanos con su propia moneda.
No es difícil predecir las consecuencias de la muerte de Bin Laden. Sin duda sus herederos querrán continuar su lucha y el mundo debe prepararse para enfrentar la revancha. Pero junto con ese esfuerzo defensivo, debe surgir una ofensiva de los países desarrollados de colocarse del lado de estos pueblos oprimidos y en vez de enseñarle malas artes, educarlos pues aunque muera un terrorista,

Por las revolucionarias reformas introducidas tanto en en el fondo como en la forma de las doctrinas y liturgias de la Iglesia Católica por el Concilio Vaticano II convocado por el Papa Juan XXIII en el año 1959, se afirma que fue ese evento uno de los puntos históricos culminantes del Siglo XX.
En mi juventud, me tocó ver uno de los cambios introducidos por dicho concilio ecuménico: el de la Misa Tridentina a la denominada “Misa Romana”. En la primera (llamada así por haber sido establecida en el Concilio de Trento en el siglo XVI), el sacerdote oficiaba la misa en latín, de espaldas a los fieles, quienes no podían leer pasajes bíblicos ni recibir la hostia en la mano, ni se permitían guitarras ni instrumentos folclóricos, únicamente el canto gregoriano, mientras que la segunda utiliza las lenguas vernáculas, así como en la participación activa de los fieles en el ceremonial y la música puede ser elegida libremente.
No sé por qué asocio esos cambios introducidos por la Iglesia Católica en su liturgia en ese “aggiornamento” o puesta al día que fue el Concilio Vaticano II, con los dramáticos cambios que se produjeron en la observación de la Semana Santa, la cual era entonces, un período de verdadero recogimiento material y espiritual.
El núcleo de la celebración de la muerte y resurrección del símbolo máximo del cristianismo comenzaba a partir del Jueves Santo, día en el cual Jesús, sería entregado para borrar con su sangre los pecados de una humanidad perdida e irredenta.
A partir de esa misma noche se iniciaba la vigilia que duraba toda la noche en la Iglesia del pueblo, cubiertos ya todos sus santos con un escalofriante manto morado y los fieles debíamos recorrer el llamado Vía Crucis o camino hacia la cruz, trayecto que, imitando al Cristo rumbo al Calvario, debía realizarse haciendo obligadas paradas en rodillas en cada una de las interminables estaciones indicadas en el templo.
El Viernes Santo se redoblaba el fervor, hablar en voz alta constituía una afrenta, por lo que el silencio era tal que podía cortarse en el aire. Ya para este momento, la única música permitida era la sacra y la sabiduría popular recomendaba no cortar un árbol en ese día, pues la planta afectada podía derramar auténtica sangre, una muestra más de que la religión y la superstición siempre han caminado de mano en mano.