viernes, 30 de mayo de 2008

TRUJILLO 22: ¿POR QUE A TAN ALTO PRECIO?

El orden público, su paz de cementerio, fue uno de los logros que Trujillo mostraba siempre orgulloso. Un dicho popular afirmaba que en el país había tan poca delincuencia, que se podía dormir hasta en las aceras. Los delitos comunes- hurtos de poca monta y robo con escalamiento-aunque ocurrían, un código no escrito especificaba que una reincidencia equivalía a la muerte. La ley de fuga, una inexplicable forma de encubrir ejecuciones clandestinas, era muy popular en esa época y eran llevadas a cabo por militares de confianza, a quien generalmente Trujillo asignaba también la sucia tarea de limpiar comunidades revoltosas.

Por eso, resultó insólito el asalto realizado por un grupo a una sucursal del Royal Bank en Santiago una fría mañana de noviembre de 1954. Los ladrones, que alegaron estar dirigidos en su acción por un Ser superior, fueron apresados en breve tiempo y en un sonado juicio condenados a treinta años. Al poco tiempo mientras realizaban trabajos en un estadio confinado “fueron eliminados al intentar la fuga”. El pueblo entero fue prácticamente llamado a ver los cadáveres esparcidos en la tierra. Dado el ejemplo, al poco tiempo Trujillo sustituyó al Jefe Militar de la Plaza, para, como era su costumbre, desligarse del feo caso, pues el Jefe “nunca estaba enterado de las atrocidades de sus subalternos”

Como vimos, Trujillo igual que muchos de sus colegas dictadores contemporáneos, logró sus objetivos de construir su utopía dictatorial, sólo que algún curioso que le contara los muertos, podría bien preguntarse, tanto Orden y Progreso,

¿POR QUE A TAN ALTO PRECIO?

El orden se preservaba
como nunca se había visto
con un código no escrito
que jamás nadie olvidaba:
Ley de fuga se aplicaba
a ladrones reincidentes
y pequeños delincuentes
si el delito repetían
de seguro amanecían
muertos debajo de un puente

Resultó pues intrigante
saber que un grupito osado
en Santiago había asaltado
un banco muy importante.
Dijeron los asaltantes
que no temían al Poder
pues los dirigía un Ser
de carácter sobrehumano
que de esa terrible mano
los había de proteger.

Fueron todos embaucados
por ese Ser infernal
pues pronto en la Capital
en días fueron capturados.
A treinta años sentenciados
les negó el Jefe el perdón
y los envió al paredón
con la orden de escapar
para con su muerte dar
a este pueblo otra lección.


Rafael Martínez Céspedes




30 de mayo de 2008.


jueves, 29 de mayo de 2008

TRUJILLO 21: "TENÍA UN SIGLO DE PERDÓN"

Cualquier narración sobre Trujillo, debe por fuerza mencionar el tema del “Foro Público” la infame columna que aparecía en el diario “El Caribe” y que era una especie de “pasquín” oficial, donde se vertían calumnias, diatribas, denuncias y chismes del más bajo nivel personal contra cualquier persona que cayera en la mirilla sádica del tirano. La columna – el terror psicológico para todos los funcionarios del régimen – que dicen, era dictada por Trujillo, fue eficientemente utilizada por Anselmo Paulino, alias “el Premier”, una vez el favorito entre los favoritos del Jefe. .

Paulino, un extraño personaje, con un ojo de vidrio y con 300 libras de peso, astuto, eficiente, amante del dinero, conocedor del poder de la información y con una extraordinaria capacidad de trabajo, fue elevado por Trujillo, contra la opinión de su propia familia, a un sitial en el que no colocó jamás a subalterno alguno. Dicen que el Premier resolvía todos los problemas políticos, personales y económicos de Trujillo, y fue responsable de multiplicar la enorme riqueza del tirano, mientras al mismo tiempo fabricaba la suya propia. Por esta última razón cayó, como todos los favoritos, en desgracia con el caudillo. Duramente escarnecido en su amado “Foro Público”, Paulino fue brevemente encarcelado y finalmente enviado a un exilio europeo a disfrutar sus millones.

¿Por qué lo perdonó Trujillo? O no cabían dos ladrones en esa inmensa guarida o el Jefe con sabiduría, le aplicó el viejo proverbio que quién robaba a un ladrón

TENÍA UN SIGLO DE PERDÓN

Otro estilo de terror
entonces muy practicado
era aquel “Foro” mentado
que auspiciaba el dictador.
Se buscaba con pavor
“El Caribe” cada día
y si un nombre aparecía
sabía su propietario
que él era ese funcionario
que en la desgracia caía.

Los chismes más personales
se podían publicar
sólo para denigrar
y causar daños morales.
Sus acciones demenciales
torturaban cuerpo y mente
y forzaban a la gente
a vivir sobresaltada
como una gata asustada
sobre un tejado caliente.

El Foro no le sirvió
a su promotor Paulino
cuando su Jefe ladino
robando lo descubrió
pues Trujillo lo pilló
cobrándole comisiones
y al ver que eran dos ladrones
lo decidió castigar
haciendo al Premier viajar
a Europa con sus millones.



Rafael Martínez Céspedes 29 de mayo de 2008

miércoles, 28 de mayo de 2008

TRUJILLO 20: "L'ETAT C'EST MOI"


Durante la década de los gobiernos de Trujillo que incluyó la posguerra y el inicio de la Guerra Fría, es decir el período entre el 1945 y el 1955, al consolidar su poder militar y político, el dictador se dedicó con su indiscutible carácter de promotor nato y organizador incansable, al desarrollo de la infraestructura física y económica que sirvió de base al nuevo Estado dominicano. Debe aclararse que a partir del 1952 desempeñó la Presidencia su hermano Héctor Trujillo, pero esto era una repetición de la comedia que había hecho en el 1938 con Peynado y Troncoso.

Vueltas las Aduanas a manos dominicanas en 1941, pudo saldar en unos cuantos años más, en 1947, la onerosa deuda pública externa. Convirtió asimismo el City Bank, adquirido previamente, en el Banco de Reservas y en el 1947 año crea el Banco Central, el Banco Agrícola y hace realidad la moneda nacional, el peso, que mantuvo a la par con el dólar hasta su muerte en 1961.

Un vasto plan de obras públicas hizo surgir en todo el país puentes y carreteras, muelles y acueductos, escuelas y edificios públicos. Sería mezquino pues, negar el indudable progreso material que experimentó el país en la época mencionada. Por demás está decir, que era un secreto a voces que de todas las obras públicas se destinaba un diez por ciento para engrosar la fortuna del tirano. Era difícil en esos días distinguir entre Trujillo y el Estado. Como un moderno Luis XIV el Jefe podía muy bien gritar:

“L’ETAT C’EST MOI”




Sería mezquindad negar
que el Trujillo mano dura
creara la infraestructura
del progreso material.
Una sociedad rural
convirtió en moderno estado
pese a que el precio pagado
en lágrimas y sudor
hizo del gran dictador
hombre rico acaudalado.

Esa deuda colosal
con austeridad saldó
y al nuevo país le dio
moneda y Banco Central.
La banca hizo nacional
hizo puertos y acueductos
autopistas y viaductos
obras que antes de pagar
el diez se debía sacar
y dar al Jefe el producto.

Hubo entonces crecimiento
vigorosa economía
aunque la gran mayoría
vivía en el sufrimiento.
Mientras haya un pueblo hambriento
como en tiempos de Trujillo
no será siempre sencillo
la riqueza calcular
si el dinero va a parar

siempre a los mismos bolsillos.


Rafael Martínez Céspedes

28 de mayo de 2008

lunes, 26 de mayo de 2008

TRUJILLO 19: "EL LARGO BRAZO DE TRUJILLO"


En el 1946 una huelga en los ingenios azucareros puso por única vez en jaque el Gobierno de Trujillo y el líder obrero Mauricio Báez, aunque tuvo la suerte de exilarse, fue muerto por esbirros trujillistas en la Habana en 1950. Pipí Hernández un miembro destacado del exilio dominicano fue muerto a puñaladas, también en la capital cubana en 1955. Andrés Requena autor del libro “Cementerio sin Cruces”, desapareció misteriosamente en Nueva York en el 1952 y la misma suerte la corrió el español José Almoina, autor de la obra “Una Satrapía en el Caribe” quien fue “atropellado” por un automóvil en México en 1957, exclamando al morir: “Fue Trujillo”.

El caso más conocido del alcance del largo y criminal brazo del dictador dominicano, fue el de Jesús Galíndez, exiliado español quien publicó en 1955 su magistral tesis “La Era de Trujillo” que le costó a su autor su secuestro y posterior desaparición en New York en 1956. Este escándalo, dentro del mejor estilo de Trujillo, originó una cadena de crímenes para silenciar testigos que habrían de conducir eventualmente al posterior ajusticiamiento del tirano.

En Santo Domingo, Trujillo era la ley y la dureza y criminalidad de la misma la aprendieron de mala manera muchos exiliados en todo el mundo que pagaron con sus vidas por atreverser a practicar el peligroso oficio de ser antitrujillistas. Como la rata en la fábula de Kafka, los muros del trujillismo ahogaban sus enemigos y a cada rincón llegaba,


EL LARGO BRAZO DE TRUJILLO

De un circo ser trapecista
no era entonces tan riesgoso
como el papel peligroso
de ser antitrujillista.
También ser sindicalista
era un oficio letal
pues la huelga general
era actividad prohibida
y como el cáncer o el Sida
casi siempre era mortal.

Si alguien lograba escapar
no tenía exilio dorado
pues debía estar callado
o su vida bien cuidar.
Trujillo solía mandar
si era enemigo importante
un esbirro itinerante
regalo del dictador
también demonio mayor
de aquel infierno asfixiante.

Su largo brazo alcanzó
autores y periodistas
y a un criollo sindicalista
en la Habana asesinó.
A Galíndez secuestró
y lo hizo estrangular
por supuesto sin pensar
aquel tirano iracundo
que también al otro mundo
su crimen lo iba arrastrar

Rafael Martínez Céspedes

24 de mayo de 2008

viernes, 23 de mayo de 2008

TRUJILLO 18: "COMO UN FAUNO ENLOQUECIDO"


Al escribir sobre la Era de Trujillo es difícil narrar el aspecto oscuro de la conducta sexual de Trujillo y el papel que esta desempeñaba en su estilo de gobernar. Hace falta la imaginación de un novelista – como lo hizo Vargas Llosa en su “Fiesta del Chivo” - para describir dicho comportamiento, cuya realidad fue comprobada por el pueblo con el testimonio de sus víctimas.

Vargas Llosa afirma que “más que buscar placer, el coleccionar mujeres era para Trujillo, una manera de afirmar su hombría y su poder” También esa perversa obsesión del dictador de llevar a la cama las mujeres de sus subalternos, "era demostrarles con tales vejámenes que quien mandaba hasta en sus vidas personales era él". En algunos casos, como la no tan imaginaria Urania de su novela, padres en desgracia con el Jefe les llevaban sus hijas o esposas con el fin de aplacar con estas víctimas propiciatorias llevadas al altar que era su cama, la ira de aquel dios tropical obsesionado con el sexo.

Cualquiera que fuesen sus motivos, lo cierto es que el dictador dominicano pretendía ser una especie de máquina sexual de la cual había que tener escondida la rama femenina de cualquier familia decente, ya que toda una organización se creó para complacer los deseos insaciables del tirano, que le llevaba información o muestras en vivo de potenciales candidatas. Una sociedad con tales antecedentes, debe analizarse profundamente en busca de respuestas a cualquier conducta anormal en el presente, donde quién la marcó profundamente siempre actuaba


COMO UN FAUNO ENLOQUECIDO


Esa criatura infernal
era un fauno enloquecido
por el poder pervertido
en un sátrapa oriental.
Con su conducta inmoral
a su pueblo deshonraba
pues el sexo utilizaba
para humillar a la gente
y a una sociedad inocente
con sus actos trastornaba.

El promiscuo dictador
como a nadie respetaba
casi siempre le tocaba
la mujer a un servidor.
Y si acaso por error
alguna hijita tenía
Trujillo se la exigía
para que fuera su amante
o mandaba a un ayudante
que al instante la traía.

Toda señorita o dama
la debían bien guardar
so pena de terminar
junto a Trujillo en la cama.
Este surrealista drama
no era ficción en papel
pues es una historia fiel
de una patria envilecida
virtualmente convertida
en una cárcel burdel.






Rafael Martínez Céspedes

23 de mayo de 2008

jueves, 22 de mayo de 2008

TRUJILLO 17: "CORTESANOS DE UN MAL REY"


Dicen que uno de los logros de Trujillo fue servirse a su antojo de la crema y nata de la intelectualidad dominicana ya que sólo los más talentosos juristas, economistas, políticos, diplomáticos y tecnócratas, eran designados en posiciones importantes de su gobierno. También afirman que el Jefe tenía un talento especial para ubicarlos en compartimientos estancos y a cada cual en su justo puesto: uno para embajador, el otro para matón, el tercero para hacer discursos, etc.


Estos cortesanos, a cambio del poco poder que les delegaba el antiguo telegrafista, debieron sufrir la indescriptible tragedia de ser elevados y convertidos en favoritos y luego empujados desde lo alto hasta el más terrible de los abismos: caer en desgracia con el Jefe. Dicen que el ambiente de trabajo de esos funcionarios lo adornaba el miedo, las calumnias y los reproches. Hombres de la talla de Estrella Ureña, Piro Estrella, Fello Vidal, Peynado, Troncoso, Peña Battle, Paíno Pichardo, Cucho Alvarez, Anselmo Paulino son unos cuantos de esos seres humillados y maltratados por Trujillo.

Lo más humillante no era tanto el nombramiento inconsulto del funcionario, ni el ambiente represivo de trabajo y ni siquiera su estrepitosa caída, si no que los cancelados debían manifestar públicamente su lealtad y devoción al Generalísimo, con el trasero aún adolorido por la patada del sádico tirano. La clara moraleja es recordar que el Poder absoluto corrompe absolutamente y que para vivir con dignidad, primero hay que preservar la libertad, si no seremos de nuevo




CORTESANOS DE UN MAL REY

De forma muy especial
el viejo telegrafista
convertía en masoquista
a un preclaro intelectual.
Le otorgaba credencial
de “secretario” de Estado
y habiendo sido elevado
por el sádico tirano
era el nuevo cortesano
hacia el abismo empujado.

El truco del quita y pon
lo usaba aquel dictador
para que su servidor
viviera en la humillación
“Sólo al Jefe devoción”
debía en público gritar
y también disimular
estar feliz con su suerte
porque era igual que la muerte
con Trujillo en mala estar.

Jamás se debe olvidar
a quién sin ser soberano
al pueblo y a sus cortesanos
no se cansó de humillar.
Por lo tanto hay que evitar
la reelección permanente
que corrompe totalmente
y fomenta el caudillismo
preludio del despotismo
de un tirano omnipotente.

Rafael Martínez Céspedes 21 de mayo de 2008.

lunes, 19 de mayo de 2008

TRUJILLO 16: "MACHO DEME LOS TRES GOLPES"


La Cédula Personal de Identidad, creada en el gobierno de Trujillo, era un documento obligatorio a todo varón mayor de 18 años. El documento, al que debía adherirse cada año un sello de impuestos cuyo valor dependía del patrimonio del portador, servía además como control de votaciones y junto al del Servicio Militar Obligatorio y al del Partido Dominicano o “palmita” formaban los infames “tres golpes” que debían entregarse a los guardias de Trujillo, en las calles a cualquier hora, o en los puestos de control en todas las carreteras del país donde debían detenerse todos los conductores.

Estos documentos personales de control totalitario, eran verificados por la policía militar del Ejército, los denominados “prebostales” que marchaban en pares, con un casco de guerra y armados de una larga macana y pistola. Sobre su uniforme kakis claro portaban una cinta negra en el brazo con la insignia “P.M.” que recordaba los S.S. de los nazis. Como James Bond, todos los guardias de Trujillo tenían licencia para matar, aunque también para intimidar, asustar y reprimir a cualquier opositor al dictador o para quién no pudiera mostrar sus “tres golpes” al día.

El valor de un ciudadano en ese régimen oprobioso se puede calcular, recordando la interpretación que daban a un sueño donde aparecía un burro, un perro, o un civil, y que decían para fines de la lotería, que en cada caso saldría el número cuatro. Ahora un terrible sueño sería que una pareja de guardias, nos grite con autoridad en medio de la noche:

MACHO, DÉME LOS TRES GOLPES

Antes que fuera inventado
el veloz computador
ya tenía el Benefactor
a todo el mundo fichado.
Como parte de un ganado
la marca había que enseñar
y los “tres golpes” mostrar
a la Guardia del tolete
la entidad a quien compete
dar golpes y hacer trancar.

La guardia del dictador
en pares siempre marchaba
y de paso provocaba
miedo lúgubre y pavor.
Impusieron el terror
empujando a la nación
a una infame sumisión
patética e inhumana
donde un guardia y su macana
eran la constitución.

Ver tanta sangre correr
por fin nos vino a enseñar
que la libertad cuidar
de un buen soldado es deber
al igual que proteger
civiles instituciones
sepultando evocaciones
de aquel régimen de hierro
donde un civil era un perro
y un guardia daba empujones.

Rafael Martínez Céspedes 19 de mayo de 2008